Te echo de menos
No me gustan los aniversarios, nunca he estado pendiente de esas fechas que te recuerdan un aniversario, una primera vez, una canción... la vida me ha enseñado a vivir el momento, el día a día.
Con 17 años lo perdí, perdí a mi aliado, a mi complice, a mi apoyo, a mi respaldo, a la persona con la que poder contar para todo, a mi PADRE.
Hoy llueve, como cada día desde hace casi un mes, y, no estoy triste, y si, claro que estoy triste, porque recuerdo como si fuera hoy cada una de las vivencias que tuve con él.
Recuerdo sus risas, sus que haceres, sus salidas y entradas, sus viajes de trabajo, su compañía, sus gustos, su compañía, su estar.
No tenía claro si publicar algo sobre él, pero he sentido la necesidad de recordarlo, recordar su presencia tan viva a día de hoy.
Dicen que el tiempo todo lo cura y que uno llega a olvidar, MENTIRA, eso no es cierto, el tiempo lo único que hace es enseñarte a vivir sin él, pero nunca a olvidarlo, todo lo contrario, cuanto más tiempo pasa más noto su ausencia, más siento que lo necesito junto a mí y que sus sabios consejos podrían ayudar mucho más de lo que imagino.
En casa éramos 5, mi madre, mi hermana (aliadas al 200%), mi padre, nuestro perro Rambo y yo.

Mi padre y yo, éramos 2 gotas de agua entonces, y, cuanto más tiempo pasa, más iguales somos, eso siento yo, y eso dicen tod@s los que lo conocían. Sus gestos, sus manías, su caracter, sus poses, su forma de ser. Me siento orgullosa de eso, principalmente porque él era especial, porque era una gran persona que solo tenía amigos por donde se movía, y, claro eso me honra, y mucho.
No siento su vacío en mí, todo lo contrario, siento que una parte de él sigue conmigo y que me acompaña en esta vida llena de altibajos.
Le llamaban "el manitas", sabía arreglar todo tipo de cacharros viejos, así que cuando a alguien se le estropeaba cualquier cosa, ahí estaba él disfrutando de su tiempo libre con su soldador, sus tornillos, sus herramientas y cuando menos te lo esperabas ya lo había arreglado, asi que no hace falta que os diga que en mi casa siempre había algún amigo requeriendo de su ayuda, y, claro, después tocaba salida al campo para ir de comida con todos ellos. Y, en esas comidas se planeban las fiestas que después él montaría y donde tod@s nos lo pasábamos pipa, grandes y no tan grandes.
Tengo muchos recuerdos de él, pero uno en especial, yo tendría unos 7 años...

No solía cogerme de la mano, nunca lo hacia, eso lo he heredado de él, salimos de casa en Barcelona y por la calle de camino al garaje buscó mi mano y la cogió, me caló tanto que hoy aún me estremezco cuando lo pienso, ¡¡¡me sentí tan arropada por él!!! si él me hubiese cogido de la mano todos los días ese sentimiento quizás no lo hubiera tenido nunca. Las cosas a gran escala nunca son apreciadas y él sabía dar las cosas en el momento justo.
De pequeña yo era un bicho, bueno creo que aún lo sigo siendo, nunca tenía tiempo de los deberes diarios, asi que mi padre se plantaba delante y me decía sin levantar una palabra más alta que otra:
"primero la obligación y después la devoción", palabras que hoy no se me olvidan.
Él me enseñó el respeto hacia los demás, el respeto hacia uno mismo. La igualdad entre las personas. Y, sobretodo, que para hacer hay que querer.
Por su trabajo, él tenía que viajar mucho, así que entre semana no estaba en casa, éso duraba unos meses, Sevilla, Málaga, Pamplona...Nunca estuvo enfermo, no recuerdo verlo en cama para nada, salvo algún gripazo de esos tontos que solemos coger todo hijo de vecino.
En uno de esos viajes, él llegó de Pamplona, y vi que se iban a la Quirón de Barcelona. No presté mucha atención en aquel momento, los días pasaban y empecé a ver como cada día a la misma hora mi padre y mi madre se iban al hospital, supuestamente a hacerle pruebas, pero nadie me decía nada.
Me enteré por otros que le estaban haciendo Radioterapia y Quimioterapia a la vez.
Pregunté a mi madre y a mi hermana, pero todo eran evasivas.
Un día me armé de valor y entré en su habitación, me planté delante de él y le dije:
- Papa, ¿qué te pasa?
- Pues nada hija que estoy enfermo.
- Pero ¿qué tienes?
- Tengo un tumor maligno en el pulmón derecho.
- Y, ¿tiene operación?
- No hija, no la tiene.
- ¿Y entonces?
- Pues eso hija a luchar.
Lo miré, le sonreí y salí de la habitación, y lo dejé allí solo con su pena y yo con la mía.
Esa noche cuando lo oí toser, como cada noche durante 3 meses que duró esa maldita agonía,esa tos seca y persistente que cada noche se empeñaba en no dejarlo respirar, recé, recé, recé para que todo terminara pronto. Se ahogaba, se ahogaba y nadie podía hacer nada por él, YO no podía hacer nada por él, que impotencia tan amarga.
A la semana siguiente murió, 3 meses, 3 meses de sufrimiento, pero solo tuve 1 semana para asimilar su enfermedad. Que injusto, tendrían que habermelo dicho. Mi madre no supo hasta meses más tarde que mi padre sabía perfectamente lo que tenía, era consciente de todo lo que pasaba en torno a él. Que fue él quien me lo dijo. En ese último viaje a Pamplona él fue al hospital allí, y claro le dijeron lo que tenía, encontramos ese informe un tiempo después de enterrarlo.
Fue fuerte, valiente, fue hombre, marido y padre ejemplar. Aún esa última semana hacía planes para ir a Valencia, su querida Valencia, no quería marcharse sin volver aquí, pero ... no llegó.
Un par de meses después de dejarnos sonó el teléfono, y mi madre dijo, "no lo cojas, debe ser tu padre" las tres nos quedamos muertas, siempre llamaba sobre esa hora...

No pretendo con este post dar pena a nadie, todo lo contrario, solo es un recuerdo mío, una vivencia mía, unos sentimientos míos, algo que hoy, he tenido ganas de reflejar aquí.
Me siento orgullosa de los padres que he tenido, de la educación y el cariño que me han dado, de los valores que me han regalado, y, no los cambiaría por nada del mundo. Aunque la vida me lo haya arrebatado tan pronto.
Te quiero papa, y lo mejor que me ha podido pasar en esta vida es haber sido tu hija y disfrutar contigo de tu tiempo.











Mantis dijo
¿Pena Yol? a mi no me ha dado pena leer nada de lo que has escrito, al contrario me hace sentirme orgullosa de conocer aunque sea a través de un blog, a una mujer fantástica, llena de sentimiento y orgullo hacia su padre. ¿Olvidar? pero como vas a olvidar tan buenos recuerdos!!! el día que agarró tu mano unió su lazo contigo para siempre. Los recuerdos, cuando son tan buenos, tan extrañables... nunca se olvidan, ellos son los que hacen que cuando le eches de menos... lo sientas más cerca que nunca.
Con un padre así ahora entiendo por qué tiene una hija tan buena gente!!!
Un besazo mi YOLinda!!!
31 Mayo 2008 | 02:03