Mi ordenador personal
Hoy es viernes 13, me gusta esa fecha como me pueda gustar cualquier otra, creo que voy siempre contra corriente..., no hago caso de los gatos negros que se cruzan por la calle, no hago caso de las escaleras en medio de la calle que te obligan a pasar por debajo, no hago caso de la sal que se derrama sobre la mesa, no hago caso de ese color amarillo que da tanta mala suerte porque pienso que en verano queda monísimo de la muerte, y claro, luego pasa lo que pasa, así me va, llevo tantos años pasando de las supersticiones que creo que han hecho un Pack de malas suertes y me las han mandado por SEUR 10, ¡¡¡y los cabrones sabían mi dirección!!!, hay que tocarse las narices...

No soy supersticiosa, no me caliento la cabeza con lo que no vale la pena, no discuto con la gente cuando veo que el fin de ello no me solucionará nada, intento centrar mi energía en las cosas que realmente valen la pena, mi tiempo es mío e intento emplearlo en lo que considero mejor para mí.

Pero eso no significa que mi antivirus se colapse y deje entrar algún troyano hijo de puta que lo descontrole todo y debore programas esenciales para poder seguir la marcha. Llevo ya mucho tiempo intentando hacerme con uno de los peores que puedes toparte, pero no hay antivirus en el mercado que se coma a ese cabrón, y, encima el asqueroso venía equipado con algunos gusanos rastreros de esos que se acomodan por algún rincón y van comiendo "a la chita callando" todo cuanto se encuentran en el camino, sin escru
pulos, sin miramientos, sin pensar, porque esos cabrones no piensan, esos lo único que hacen es comerte a escondidas, sin hacer ruido, ¡¡¡cobardes!!!

Tengo mi ordenador colapsado, no funciona como debería, por más que lo formatee no acabo con ellos, me he gastado con él lo ingastable, creo que está agonizando el pobre, hay programas que ya ni recuerda que estaban, no encuentra documentos importantes, está tan perdido... intento encontrar algún camino para que no termine de morir, pero veo que no encuentra la manera de acabar con ellos, así que hoy he decidido dejarlo en manos de un técnico que me han asegurado que es capaz de salvarlo. Me va a costar una fortuna, una fortuna que no tengo, pero creo que él vale eso y mucho más para que vuelva a ser lo que fue, para que recupere su energía, su destreza, su sabiduría, sus recuerdos, sus funciones, su cuando como y donde ponerse en guardia sin olvidar de disfrutar en el camino, de querer, de poder...
Ese técnico me ha asegurado que en un tiempo, quizás un par de años o algo más, podré recogerlo sano y salvo, solo me queda confiar en él, no me queda otra, no me queda otra...
Hoy desconectaré su entrada de energía, hoy su pantalla se apagará, hoy su ADSL dejará de avisarle con sus luces de colores de que tiene una vida llena de novedades por descubrir y diálogos que mantener con sus amigos blogueros.
Lo que más rabia me da, es que todo lo que le ha pasado fue por un error, un error que estamos pagando demasiado caro, un error que no he podido subsanar durante dos largos años, dos años con todos sus días y todas sus noches, noches pasadas frente a él intentando despistarlos, intentando comérmelos yo a ellos, un día bajé la guardia y ahora mi ordenador es una criatura indefensa atada de su delicado cuello ante una mandada de lobos hambrientos babeando por el deseo de devorarla y no dejarle ni tan solo un ápice de aliento.

Ahora solo queda esperar un largo coma y rezar para que esas tiritas que pondrán sobre sus cables soporten la presión en las heridas por donde aún fluye esa energía incontrolada.

Cuando llegue a casa por las noches, su mesa estará vacía, él ya no estará allí para mí, pero tengo esperanza, esperanza de que ese técnico pueda hacerse con ellos y lo cure, que consiga arreglar todo lo que han devorado esos cabrones, que esta lucha que llevamos a cuestas no haya sido en vano, que el tiempo que me espera de agonía se pase rápido y vuelva todo a la normalidad, que la incertidumbre no tenga habitación en esta casa, una casa que ya no tendrá nombre propio hasta que él vuelva conmigo.
No es una despedida, porque me pasaré a veros desde el trabajo, cuando el tiempo me lo permita, además, siempre está la puerta trasera que veré y escucharé desde allí. Os echaré de menos por las noches, noches que me han regalado risas y sorpresas hasta altas horas de la madrugada.


Volveré a tenerlo, seguro que si.
Un día como hoy, porqué no...
Un beso
o dos

o tres ...









ídem dijo
Yo antivirus no tengo pero te puedo ayudar a reinstalar softwares...
... la luna es un beso... que se me escapó...
13 Junio 2008 | 04:54 PM